Cómo me dí cuenta que tenía ansiedad

En este post os hablaré de cómo me dí cuenta que tenía ansiedad. Pienso en el título y creo que sería más oportuno hablar de cómo acepté que tenía ansiedad. Sí, <aceptar>.

Recuerdo que antes de aceptarlo yo estaba totalmente convencida de que estaba enferma del corazón. Los sustos siempre interrumpían mis rutinas de deporte. Latidos fuertes o incluso taquicardia. Las sensaciones eran tan extrañas que no podía ni explicarlas al doctor, al que finalmente recurrí. Y digo <finalmente> porque me tomé mi tiempo. Con cada episodio crecía mi miedo a padecer una patología cardíaca. Ese miedo alimentaba otro miedo: el de enfrentarme a un consultorio médico y tener que escuchar: “Mara, estás enferma”. Y luego a asumir la enfermedad, vivir con ello, que mi familia viva con ello…. «Espera…espera…espera, si lo que me hace mal es el deporte…” y así crecía mi miedo a entrenar.

La ansiedad es limitante, te da un pretexto para cada oportunidad.

Volviendo a la historia de cómo me dí cuenta que tenía ansiedad, un buen día acudí al centro médico y no fue por un ataque de valentía sino por miedo a morir. Llegué a tal extremo que comencé a experimentar pánico. Pánico a morirme de esa enfermedad diagnosticada por mi propia mente.

En la consulta me mandaron a hacer un electrocardiograma y al ver los resultados y hacerme un par de preguntas el diagnóstico fue tranquilizador y aterrador al mismo momento “Mara, tienes una crisis de ansiedad”. <¿Qué? ¡Imposible!> Pensé. Me enviaron a casa con ansiolíticos pero no me los tomé.

La semana siguiente todo fue a peor, no me sentaba bien la comida, sentía que me faltaba el aire, un nudo en la garganta y mucha tristeza. <Estoy enferma o tengo ansiedad. Y si tengo ansiedad es que soy muy incompetente…> Pensé. Mi diálogo interno se manejaba en esos términos. ¿Y por qué me sentía una incompetente, solo por tener ansiedad? De eso os hablaré en otro post.

En un arrebato, me decidí a hacer terapia. Y digo < arrebato> porque si me tomaba mi tiempo (como siempre) para pensarlo mejor, nunca hubiese dado el paso. El miedo a exponer mis pensamientos y mi vida a un desconocido no me lo habrían permitido. Pero por suerte lo hice.

A n s i e d a d… Al principio aún me costaba creer que padecía dicho trastorno, pero con el tiempo me fui dando cuenta que cada síntoma se correspondía con un pensamiento. La psicóloga me explicó que muchas veces malinterpretamos las señales que envía nuestro cuerpo. Él nos avisa, <algo anda mal> pero no sabemos qué, hasta que indagamos un poco más. Siempre es más fácil creer que los síntomas se corresponden con algo físico y no emocional o mental.

Estamos acostumbrados a curar nuestro cuerpo pero no cuidamos el alma y la mente que son igual de importantes.

Y así es como acepté que sufría ansiedad.  Tenía sentido, y por eso seguí adelante con la terapia.

En otro post os hablaré de como logré superar la ansiedad.

Soy Mara Jowl

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7 Replies to “Cómo me dí cuenta que tenía ansiedad”

  1. Hola Mara,
    Cuánta razón tienes. Nunca he sufrido de ansiedad o, al menos, eso creo. No obstante, estoy de acuerdo contigo en que hay que hacerle más caso a nuestra mente y nuestra alma, no solo al cuerpo. Gracias por compartir tu experiencia. Seguro que más de un@ se siente identificad@ y le sirve de ayuda.
    Un abrazo

  2. Hola. Mucha más gente sufre ansiedad de lo que pensamos, tal vez yo me incluya. Es totalmente cierto todo lo que dices. La mente es muy importante, hay que ser feliz y realista en la vida. Ni venirse arriba y creerse el mejor en todo, ni tener ansiedad, baja autoestima y sentimientos similares. Me ha encantado este post. Bravo.

  3. ¡Hola!
    He sufrido episodios de ansiedad, aunque de manera espontánea, vamos puntualmente, y es algo que no deseo ni a mi peor enemigo.
    Sentir como algo te aprieta fuertemente en el pecho, esa sensación que te falta el aire, el pánico de no saber qué hacer, y esas palpitaciones que parece que el corazón se te vaya a salir del cuerpo…
    En mi caso me dijeron que era por estrés, por no saber frenarme en el trabajo, por no saber decir no, por autoexigirme como la que más, en definitiva, por no poner mis límites y conocer mis limitaciones, y escuchar lo que realmente me hacía sentir bien, sin agobios.
    Confieso que no acudí a una psicóloga a modo visita oficial, lo comenté a una familiar y un par de amigas que lo son, para de un modo u otro pudiesen guiarme, y la verdad es que me ayudaron, y mucho.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia.
    Besotes

  4. Hola! La verdad mucho de lo que redactas y sientes me pasa, no todo el tiempo he estado así después que emigre mi estado de ha manifestado así. También ataques de pánico y no tengo control de ellos de hechos podré estar entretenida y no suele pasar esa sensación. No sé si la he aceptado pero, si trató de salir cuando estoy asi

  5. Hola guapa, pues espero con impaciencia el otro post que nos comentas, la verdad es que me ha parecido una entrada muy sincera y creo que dificil de escribir pero que puede ayudar a muchas personas que sufran lo mismo que tu y que como tu, no quieran explicarle cosas a un desconocido! gracias por compartir esta experiencia! besos

  6. Creo que este es un post muy valiente. Por reconocer lo que te costó admitir lo que te pasaba y aunque un poco tarde ir a terapia para que te ayudaran. Espero que lo lleves mejor y nos compartas tips, ya que pueden servir de ayuda a otros, bss!

  7. Hola guapa
    Me ha gustado que compartas tu experiencia, para mí no fue fácil decir en voz alta que tengo un trastorno de ansiedad que en mi caso si no lo trato a tiempo deriva en ataques de pánico. Ya me han ocurrido en otras épocas de mi vida.
    Hiciste muy bien en ir a terapia, yo debería ir también. Y es eso, las señales que envía nuestro cuerpo no siempre tienen que ver con lo físico, en este caso la ansiedad es uno alarma para avisar que emocionalmente algo falla.
    Gracias por tu post!
    Un besote

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